domingo, 11 de marzo de 2012

TALLER DE ESCRITURA CREATIVA. "HOY NO PUEDO VER"

por Elizabeth.           “Un día sin poder ver”

Un día me levanté de la cama y no podía ver. Conociendo mi casa pude llegar al baño, tocando los muebles he podido llegar a mi habitación. Como conozco mi ropa, me he podido vestir. He intentado llegar a la cocina, me he intentado preparar el desayuno pero cuando fui a coger la taza se me rompió un vaso e intentando recogerlo del fregadero me corté. Me puse una tirita, abrí la nevera y cogí el bote de zumo equivocado. Menos mal que lo olí y fui a coger el bote de leche para hacerme un colacao. Tocando el borde de la taza eché la leche, lo puse en el microondas, lo calenté como pude y el colacao lo eché mitad por dentro y mitad por fuera. Me lo tomé, me fui al baño tocando los muebles para poder llegar, cogí el cepillo de dientes y como no veía, eché la pasta de dientes y se me caía en el lavamanos. Me pude lavar los dientes, cogí mi chaqueta y mi bolso, fui a poner la llave para cerrar la puerta y no veía como poner la llave en la cerradura. Cogí el ascensor y cuando entré no sabía qué botón tocar pero subió una vecina conmigo y me ayudó a bajar del ascensor y me ayudó a bajar la rampa. Salí a la calle y había bordillos, coches mal aparcados, container de basura, farolas, papeleras… No sabía cuando se ponía el semáforo en verde. Como no podía continuar, me volví a casa.

Por Carla.                  “Un día sin ver”

He probado a estar un día sin ver, me he vendado los ojos y no veía nada, casi no podía caminar. Me estampaba con todo, tenía que ir todo el rato con las manos estiradas. A la hora de elegir la ropa cogía un pantalón rojo, una camisa verde y unas playeras amarillas. Tampoco podía verle la cara a mi madre ni a nadie; subir y bajar las escaleras era un mundo. Me tropezaba una y otra vez, llegar hasta el patio era un infierno negro. A la hora de comer, el pollo me lo comía con la cuchara y la sopa con el tenedor. Si eres ciego es imposible correr porque te tropiezas con todo. Un día sin ver ha sido ¡horrible!.



Por Mabel.                 “Un día sin poder ver”

Me he puesto una venda. Al entrar en mi habitación lo he hecho con mucho cuidado para no tropezar con nada y apoyándome en las paredes y en los muebles para poder llegar hasta mi armario. Empecé a tocar los cajones y abrí uno de ellos y saqué una prenda de vestir y tocándola noté que tenía unas letras y un dibujo pero no sabía lo que decía, ni el dibujo que tenía. He subido y he bajado las escaleras de mi casa apoyándome en el barandal porque pensé que me iba a caer ya que no me sabía los escalones que tenía.

Por Junior.                 “Ciego por un día”

Hoy jueves me he levantado para ir al colegio, como siempre. Pero algo no estaba bien. Cuando abrí mis ojos no podía ver nada. Llamé a mi madre y ella me ayudó a bajarme de la cama. Me costó mucho vestirme ya que no podía ver. Cuando llegué al cole usé el braille para poder leer.
Mis compañeros confundían una zanahoria con la nariz de Pinocho. Una boca con la media luna, menos yo. Me di cuenta de que el tacto era mi mejor sentido.

Por Aurel.                  “¡No veo nada!”

Hoy en el cole se me han perdido mis gafas, sin ellas, no veo nada, solo sombras y algunas cosas muy grandes. Cuando me fui a decírselo a Susi, mi profesora, la encontré de pie en el patio. Le conté lo que me había pasado y nome dijo nada, ni se movió, no dijo ni mu.
Yéssica, la directora, me preguntó si estaba loco. Marta llegó diciendo: -¡Jorge, encontré tus gafas!- Me puse las gafas y entendí todo, había estado hablando con un árbol, no con Susi y todos nos reímos mucho porque parecía un loco hablándole a un árbol. 


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