jueves, 29 de marzo de 2012

ESCUELA DE PADRES Y MADRES

En esta sección iremos colgando algunas preguntas frecuentes que se hacen los padres y madres sobre sus hijos/as. Espero que su lectura les sea de utilidad.


¿PARA QUÉ CONTAR O LEER CUENTOS A LOS HIJOS/AS?

Cuando un padre o una madre narra un cuento o le canta una canción a su hijo está realizando un acto de amor. En esos momentos le está diciendo lo importante que es para él, ya que le dedica un tiempo de calidad y, a la vez, le está regalando palabras con ritmo y con corazón. (Las palabras de los cuentos sirven para alimentar el alma de los niños y, cuando los escuchan, si les gustan, se quedan con la boca abierta para que vayan entrando por ella palabras llenas de magia que nutren su espíritu).
Lo más gratificante para el padre, la madre o para el maestro es que, una vez que haya terminado de contar un cuento, el niño diga: “Otra vez”. Si un cuento no se merece el “otra vez”, indica que algo ha fallado en dicho cuento.
Los cuentos abren las puertas de la imaginación, de lo mágico, pues en ellos todo resulta posible: los animales pueden hablar, aparecen palabras mágicas para abrir puertas, y los niños descubren que existe besos para despertar a la vida. También les sirven los cuentos a los niños para darse cuenta que en cada uno de nosotros “viven” numerosos personajes. Por tanto, en la medida en que conozcan y se manejen con más roles aumentará su capacidad para desenvolverse mejor en el plano social.
Los cuentos presentan mucha información, pues hablan de geografía (montes, ríos, valles...), de historia, de matemáticas; también dicen lo que les ha ocurrido a otros para que los niños estén atentos y sepan que eso puede pasarles a ellos; o muestran que en la vida se van presentando problemas y que con habilidad, constancia y lucha se pueden ir resolviendo.
Estará bien elegir las lecturas buscando que orienten en la solución de problemas y conflictos internos y, por consiguiente, que no creen nuevas dificultades a los niños. Por tanto, los personajes que aparezcan en los cuentos necesitan tener unos valores y mantener una coherencia, que les sirvan a los niños de referente y les ayude a construir una personalidad equilibrada. Y los padres y el profesorado estarán atentos para canalizar las preguntas y emociones (miedo, tristeza, incertidumbre...) que se despierten en los niños con la lectura.


¿CÓMO SE PUEDE AYUDAR A VENCER LA TIMIDEZ?
La timidez se puede definir como tener miedo a las personas y comporta baja estima, inseguridad, dificultades en las relaciones, vivencia de incapacidad, dependencia...
A la timidez se suele llegar por dos caminos: por el de la sobreprotección, en el que al niño o a la niña se le cuida en exceso y no se le permite que haga su propio proceso; y por el de “marcarle en demasía”, por lo que, con frecuencia, se siente desacertado, muy controlado y que necesita renunciar a sí mismo para que lo quieran sus progenitores.
Conviene tener en cuenta que algunos niños pequeños precisan más tiempo que otros para relacionarse con naturalidad. Si no se fuerzan las situaciones se puede comprobar que, cuando tienen la seguridad suficiente, el problema de su silencio se resuelve, simplemente respetando su ritmo madurativo.
A la hora de abordar el problema de la timidez se requiere que los padres y madres no cataloguen a su hija o hijo de tímido. No existen niñas o niños tímidos, sino niñas o niños que en determinadas situaciones tienen conductas de timidez. Esto me parece muy importante, puesto que si un hijo escucha de sus padres que “es tímido” se comportará como tal y no colaborará en la solución de esa dificultad.
Además los padres necesitan evitar comentarios en los que, de alguna manera, se refuerza la timidez de su hijo. Por ejemplo: contestar por él cuando le preguntan algo, pues están quitando la oportunidad de afrontar su miedo; tampoco va bien censurarle, amenazarle o castigarle por mostrarse tímido, ni hacer alusiones a sus comportamientos de timidez delante de él, ni razonarle o aconsejarle en exceso sobre la conducta que debería tener, ni compararle con sus hermanos o con algún amigo o compañero de clase.
Por el contrario, un niño que muestra timidez necesita escuchar las felicitaciones de sus padres por sus avances y, además, procurarán que él mismo se los reconozca. A la vez le dirán otras valoraciones positivas de su personalidad, de lo que hace..., evitando hacer alusión alguna a la timidez.
También los padres buscarán situaciones variadas en las que su hijo se maneje con cierta facilidad, para que así pueda ganar confianza y seguridad en sí mismo: invitar a niños a su casa, incluirse en algún grupo para compartir aficiones o practicar deportes...

¿CUÁL DEBE SER EL PAPEL DE LOS PADRES CON LOS "DEBERES ESCOLARES"?
Para algunos padres y madres resulta un suplicio conseguir que sus hijos hagan todos los días los “deberes” que les mandan los profesores.
Las razones de por qué les cuesta tanto son variadas: el cansancio al participar en muchas actividades extraescolares, no tener establecido un tiempo fijo o un lugar apropiado; también hay bastantes chicos que utilizan los “deberes” para tener pendientes a sus padres y así recibir su atención.
Los padres necesitan tener claro que los “deberes” son unas actividades que los profesores ponen a sus alumnos, no a sus padres. Por lo tanto, la responsabilidad de realizarlas corresponde a los chicos. Si estos deciden no hacerlas deberán responder ante el profesor que se las puso.
El papel de los padres consiste en garantizar las condiciones adecuadas para que su hijo pueda trabajar sin interferencias y pactar el tiempo necesario (con cierta flexibilidad) para hacer las tareas. Transcurrido dicho tiempo, los padres ya no permitirán que continúe haciendo los “deberes”, aunque no haya terminado. Esto conlleva una serie de ventajas: el niño no estará con las tareas varias horas cuando puede hacerlas en una y los padres evitarán ese proceso cotidiano de repetir una y otra vez: “Haz los deberes”; también se reducirán las broncas y los enfados.
Los padres pueden dar a los hijos alguna ayuda puntual, pero en ningún caso hacerles las tareas, ni caer en la trampa cuando dicen de manera continua: “No lo entiendo”, para que les digan las respuestas o intentar que los padres se “responsabilicen” de sus “deberes”.
Los niños necesitan atención y sentirse queridos por sus padres, por tanto éstos tienen que asegurarse de que su amor les llega. Si no es así, los niños buscarán la forma de que sus padres estén pendientes de ellos, para lo cual pueden recurrir a cuestiones como negarse a comer o a hacer las tareas del colegio.
Algunos padres temen que los profesores piensen que no se preocupan de sus hijos si consienten que vayan a clase con los “deberes” sin hacer. Sin embargo, ayudan más a los hijos si permiten que asuman sus responsabilidades y las consecuencias que se desprendan de ellas.
Va bien que los padres hablen de manera continua con los profesores, máxime cuando se presente alguna dificultad, como las de los “deberes”. En este caso plantearán el problema al profesor-tutor y conjuntamente diseñarán una actuación orientada a resolverlo.


¿QUÉ HACER PARA QUE LOS NIÑOS Y NIÑAS LLEVEN BIEN EL CURSO?
Al comenzar el curso los padres, las madres y los chicos se llenan de buenos propósitos e intentan corregir los errores de los años anteriores. Una de las mayores dificultades está en que los chicos incorporen una serie de hábitos y los mantengan a lo largo de su etapa escolar.
Existen algunas cuestiones básicas y de sentido común sobre las que conviene insistir, entre ellas: que los chicos y las chicas desayunen bien y duerman las horas necesarias, ya que algunos llegan al colegio habiendo tomado sólo un vaso de leche o de zumo, y otros se acuestan tarde porque se quedan a ver la televisión. Todo esto repercute en la falta de atención y en un menor rendimiento escolar.
Además a determinados chicos les irá bien quitarse algunos prejuicios. Por ejemplo, piensan que el curso que acaban de comenzar tiene muchas más dificultades que el anterior; a otros les pesan las “etiquetas” que tienen algunos profesores: son “malos” porque “ponen muchos deberes”, “son duros”, “suspenden mucho”...Y si les toca uno de ellos viven cierta incertidumbre, la cual tiende a desaparecer pues, en la mayoría de los casos, esas “etiquetas” están muy exageradas.
Tanto el profesorado como los padres necesitan cuidar especialmente a aquellos chicos que vivieron experiencias negativas en el centro escolar, bien porque fueron objeto de burla y marginación, o porque repiten curso, o por cualquier otra razón que les lleve a vivir la escuela con sufrimiento.
El papel que los padres jueguen en el tema del estudio puede resultar determinante para el éxito escolar y personal de sus hijos. Éstos necesitan comprobar que sus padres van haciendo un seguimiento del curso: se interesan por sus quehaceres escolares, hablan con los profesores, les felicitan los logros, preguntan por las relaciones con sus compañeros, etc.
En la casa los chicos precisan tener un lugar fijo de trabajo, con las condiciones adecuadas, para que se puedan concentrar en el estudio y realizar las tareas escolares. Además convendrá tener en cuenta la experiencia de los cursos pasados, prestando más atención a aquellas materias en las que tuvieron más dificultades y contemplando aspectos a los que quizá no se les dio la importancia que merecían. Por ejemplo: la planificación del tiempo de estudio y de ocio, ver el lugar que ocupa la lectura, los contactos periódicos con el profesorado tutor o comprobar si los chicos utilizan técnicas de estudio.


¿VA BIEN DEJAR QUE LOS HIJOS/AS CORRAN RIESGOS?
Las personas buscamos la seguridad, más no hay nada seguro; nos resistimos a los cambios, pero todo está en continuo movimiento; a veces -incluso- desearíamos que los hijos no creciesen, más ellos siguen su proceso.
Como no podemos detener los acontecimientos, lo mejor que podemos hacer es aceptar el cambio permanente y ayudar a los hijos a que lo hagan también. Si no les educamos en esa dirección, probablemente, les estemos impidiendo que vivan nuevas experiencias, y el miedo a no hacerlo bien o a fracasar, irá anidando en ellos, por lo que tenderán a vivirse limitados e insatisfechos.
Para que un niño o niña explore, conozca sus posibilidades y atienda sus necesidades, precisa probar, correr riesgos, y cuando algo no le salga como él imaginaba, lo convertiremos en una fuente de aprendizaje. Lo importante no es el resultado, sino cómo se vive el proceso, teniendo claro que no tener acierto en una tarea, no significa ser un fracasado como ser humano.
A veces los padres, bajo el pretexto de cuidarles, les sobreprotegemos, o no les dejamos, por nuestros propios miedos, hacer alguna actividad: ir a colonias de verano, quedarse a dormir con un amigo... En ocasiones, sólo les hacemos ver nuestro punto de vista; o les etiquetamos, diciéndoles: “Tú no vales para eso...”; o pretendemos que hagan lo que hacen todos, importándonos más lo que digan los demás que las necesidades de los hijos.
Si no se les inculca a los niños el sabor de la aventura, de probar..., cuando se hagan adultos, seguramente seguirán haciendo lo conocido para no correr riesgos. Si les ayudamos a incorporar nuevos sueños, otras formas de hacer y de ver las cosas, les estamos enseñando a vivir de forma más plena.
Es nuestra responsabilidad como padres, favorecer que prueben nuevas actividades: visitar lugares, tener otras relaciones, comer alimentos nuevos..., felicitándoles los logros -especialmente cuando empiecen algo- También es fundamental enseñarles a ver que hay distintas formas de vivir la vida y que cada uno necesita encontrar la más adecuada para él.
Los padres y las madres precisamos saber que si tratamos a nuestros hijos como incapaces, se comportarán de esa forma; sin embargo, si los consideramos capaces de hacer algo nuevo, les estaremos ayudando a que poco a poco consigan la seguridad necesaria, se abran a otros horizontes y logren nuevas metas.


¿CÓMO FAVORECER LA CAPACIDAD DE ESFUERZO DE LOS HIJOS/AS?
El profesorado se lamenta de la poca capacidad de esfuerzo que tienen muchos niños y niñas: “No tienen constancia”, “Se cansan enseguida”, “Si no estás con ellos no trabajan”... Por otra parte, los padres y las madres también encuentran grandes resistencias para que sus hijos se responsabilicen, de manera continua, de las tareas de casa y de sus estudios.
¿Cómo se ha llegado a esta situación? Las causas fundamentales las encontramos en la excesiva permisividad o en la sobreprotección de los padres a los hijos.
Los niños, desde los primeros meses de vida, buscan cómo resolver sus necesidades y van comprobando qué se les permite hacer en las distintas situaciones.

Si se dan cuenta de que una rabieta les sirve para conseguir lo que quieren, la repetirán; si comprueban que en la calle o, en cualquier establecimiento público, los padres se muestran más blandos porque no quieren pasar el trago de escuchar los llantos del hijo, recurrirán a algunas conductas para que le compren el cochecito o las chuches.
Lo cierto es que unas veces por el cansancio de los padres, otras porque no saben decir “no”, otras por comodidad..., los niños consiguen muchas cosas con sólo pedirlas o montando “el número”. Han descubierto los puntos flacos de los padres y los aprovechan. La motivación, el interés y el esfuerzo para superar obstáculos o alcanzar metas disminuyen dado que la mayor parte de las cosas las consiguen con un mínimo o nulo trabajo.
No mantener una constancia para que los niños incorporen hábitos, darles todo lo que piden o hacerles las cosas que pueden resolver solos, les incapacita en gran medida. Las consecuencias se ven en cualquier momento de la evolución del niño y, sobre todo, cuando son mayores. El miedo a emanciparse, la baja autoestima, las dificultades de adaptación o para tomar decisiones, son algunos de los problemas que se les presentan cuando tienen que enfrentarse a un trabajo y valerse por sí mismos.
Por tanto, se hace imprescindible que los padres establezcan unos límites y unas normas que posibiliten a los niños asumir sus responsabilidades cotidianas. Los padres necesitan aprender a decir “no” y mantener firmeza en determinados momentos. Deben tener muy claro que, aunque les resulte costoso aguantar las presiones de su hijo para intentar saltarse los límites, ese “no” que hoy le dicen al niño supone para él un beneficio, aunque ahora no pueda entenderlo.


AUTOCONCEPTO Y AUTOESTIMA
Me parece interesante por un lado definir de forma sencilla que son el autoconcepto y la autoestima pero además podemos ofrecer algunas pautas para que padres y profesorado favorezcamos el desarrollo de la autoestima en nuestros chavales.
AUTOCONCEPTO
Se refiere a la percepción que una persona tiene de sí misma. Es nuestra propia descripción.
Autoconcepto académico
Es la percepción que tu hijo o hija tienen de su valía como estudiantes. Se forma a partir de las experiencias y delos comentarios y apoyos que recibe de las personas de su entorno.
El autoconcepto académico influye sobre el rendimiento y viceversa; esto es, un alumno que confía en sus aptitudes se esforzará por conseguir buenos resultados y esos buenos resultados contribuirán a fortalecer la imagen de buen estudiante. Por lo tanto lo más probable es que lo siga siendo durante mucho tiempo porque se sentirá confiado y se esforzará por mantener esa imagen que se ha ido formando de sí mismo.

AUTOESTIMA
Es el valor que concedemos a la imagen que tenemos de nosotros mismos, en otras palabras, el cariño que nos tenemos por ser como somos.
Una persona, en este caso un niño o niña, que se siente sin confianza en sí mismo, sin la sensación de quererse y de ser querido no podrá lograr un nivel de desarrollo adecuado en cualquier faceta de su vida.

Para favorecer la autoestima:
-  Aceptar a nuestros hijos e hijas tal y como son. La aceptación implica que no hay comparaciones.
-  Ser cariñosos. Desde el verdadero cariño se dicen bien todas las cosas.
-  Demostrar a nuestros hijos que tenemos interés por lo que son y por lo que hacen. Nuestros hijos necesitan saber que son muy valiosos y nosotros somos quienes podemos proporcionarles esos sentimientos.
-  Permitirles actuar sin sobreprotegerlos continuamente. Exigirles hasta donde pueden llegar.
-  Confiar en ellos o ellas.
-  Hacerles ver sus progresos y apoyarlos en las dificultades valorando sus esfuerzos.
-  Señalar unas normas claras, coherentes y cumplirlas.


sábado, 24 de marzo de 2012

TORTAS EN LECHE

Esta receta me la dio mi suegra y está rica, rica. Anímense a prepararla en casa. Emma.


INGREDIENTES: 1litro de leche, corteza de un limón, una ramita de canela, canela molida, una pizca de sal, 3 cucharadas de azúcar. Todos estos ingredientes se ponen en un caldero a hervir.
Para la masa: 2 huevos, 2 cucharadas de azúcar, 1 copa de anís, 2 cucharadas de pan rallado por cada huevo.


PREPARACIÓN: se levantan las claras a punto de nieve, se le añade el azúcar, el anís, las yemas y el pan rallado. Se bate y se espera a que esponje. Se fríen en aceite caliente. Se meten en la leche y se deja enfriar.

NUESTRAS RECETAS

EN ESTE TERCER TRIMESTRE  INAUGURAMOS UNA NUEVA SECCIÓN: "NUESTRAS RECETAS". 
AQUELLAS RECETAS DE NUESTRAS ABUELAS/OS, MADRES Y PADRES, TÍOS/AS QUE NOS GUSTAN MUCHO Y SON MUY ORIGINALES NO DEBEN PERDERSE GENERACIÓN TRAS GENERACIÓN. 
VAMOS A RECOPILARLAS CON CUIDADO INDICANDO MUY BIEN LOS INGREDIENTES Y EL MODO DE PREPARACIÓN. ME LAS ENTREGAN EN CLASE Y LUEGO LAS COMPARTIMOS EN NUESTRO BLOG.
¡ÁNIMO Y QUE LES APROVECHE!

TALLER DE ESCRITURA CREATIVA. "MI PADRE"

por Aurel.          "Mi padre"

Mi padre se llama Antonio, es alto y moreno. Papá trabaja todos los días en su oficina y va vestido con traje y corbata. 
Le gusta mucho jugar al golf y antes iba muchas veces a jugar pero ahora no puede. Su coche es grande, de color gris, con un maletero en el que guarda sus palos de golf. Me gusta mucho ir con él a la casa de sus padres, mis abuelos, que tienen en Firgas. Allí tienen una piscina y en las vacaciones nos juntamos con mis tíos y mis primos y nos divertimos porque somos muchos. Mi padre tiene 8 hermanos.



por Junior.         "Así es mi padre"

Mi padre se llama Juan Carlos. Y yo creo que es el mejor papi. Trabaja en un negocio familiar que lleva abierto desde 1969. Trabaja de lunes a sábado, mañana y tarde. Por las noches va a hacer deporte al gimnasio. Él es alto, tiene ojos negros y estudió en este colegio. Es muy divertido y le gusta jugar conmigo. Lo que mejor se le da son las matemáticas. Los fines de semana me voy de paseo con él y con toda mi familia.

miércoles, 21 de marzo de 2012

22 MARZO - DÍA MUNDIAL DEL AGUA

DESPUÉS DE REFLEXIONAR DURANTE ESTA SEMANA DE LA IMPORTANCIA DEL AHORRO DEL AGUA Y DE LOS PROBLEMAS QUE EXISTEN EN OTROS PAÍSES ASÍ COMO LOS MILLONES DE PERSONAS QUE DEBEN DESPLAZARSE MUCHOS KILÓMETROS PARA CONSEGUIR AGUA, AQUÍ LES PROPONEMOS TRUCOS PARA NO MALGASTARLA EN NUESTROS HOGARES. ¡JUNTOS PODEMOS CUIDAR NUESTRO PLANETA!






domingo, 18 de marzo de 2012

ACTIVIDADES DE REPASO

QUERIDOS NIÑOS Y NIÑAS:
PUEDEN ENTRAR EN ESTA PÁGINA Y REPASAR CONTENIDOS QUE YA SE HAN TRABAJADO EN EL AULA A TRAVÉS DE LOS JUEGOS QUE PROPONEN. ¡DIVIÉRTANSE MIENTRAS APRENDEN!.
EMMA.

http://www.testeando.es/

TALLER DE ESCRITURA CREATIVA. "HOY NO PUEDO CAMINAR"


Por Carla.       “Un día sin poder caminar”

Si no pudiera caminar me encontraría con muchos obstáculos. Para ir al parque tendría que dar toda la vuelta porque hay un escalón muy alto, a la hora de ir al cole tendría muchos problemas: no podría ir al gimnasio porque hay muchas escaleras y no hay rampas, tampoco podría subir a la clase de música ni podría asistir a las clases de inglés. A la hora de estar en mi casa sería un problema porque para salir a la calle hay escaleras para ir a la azotea, en un par de lados de la casa hay escalones, por ejemplo; para ir al baño, para ir al salón, etc.
También me fastidiaría en muchas cosas porque no podría bailar y a mi bailar me encanta, si no bailo no soy yo. Tampoco podría jugar en el parque que es donde voy todas las tardes a jugar, tampoco podría patinar que también me encanta. Bueno, si no pudiera caminar, mi vida sería super aburrida.

Por Mabel.     “ Un día sin poder caminar”

Un día normal y corriente me he despertado y he notado que no tenía piernas. Llamé a mi madre y le dije: -¡ayúdame a levantarme!- Fue un día muy duro y muy triste ya que ahí me di cuenta de que no podía hacer lo que yo acostumbraba a hacer como por ejemplo: hacer mis cosas por mí misma, ir a la calle a jugar con mis amigas, el que te lleven al colegio como puedan tus padres y no poder moverte por tu casa sin ayuda de alguien.

Por Aurel.      “¡Hoy no puedo caminar!

            Hoy me torcí el pie derecho jugando al fútbol en el parque con Iniesta y papá. Pepe me puso el pie y me caí. Tuvo que llevarme al hospital Iniesta en su coche. Allí me vio un médico y me hizo radiografías y luego me vendó y me dijo que no me moviera en todo el día.
            Cuando cogí las muletas para ir al colegio, al bajar los escalones, la muleta se rompió y me caí, me di en la boca y se me rompieron los dientes de delante.
Justo hoy nos sacan la foto del grupo en el colegio y cuando el fotógrafo dijo: -¡sonrían!- no pude tapar los dientes y me quedará de recuerdo para siempre.
-¡Menos mal que eran de leche!-

Por Victoria.   “Un día sin caminar”

            Un día desperté en el hospital y vi que estaba en silla de ruedas. Me asusté un poco porque me daba cuenta de que no iba a poder hacer muchas cosas que me gustaban.
Cuando llegué a casa no podía subir a mi habitación ni ir a la cocina y tampoco podía ir al parque a jugar.
Tenía que estar encerrada en casa. Pero sí podía hacer algunas cosas que me gustaban: pintar, jugar a juegos de mesa, etc.

Por Alejandro.           “Como sería la vida en silla de ruedas”

            Buenos días a todos y a todas. Hoy les explicaré como sería la vida en silla de ruedas y como te sentirías.
Hoy voy al colegio y en el colegio no hay rampas. Había un cartel que decía: lo sentimos pero no puede haber rampas.
En ese momento me sentí mal, muy mal así que le dije al director: -¡no puede hacer eso!- así que me arrestaron por decir eso
Ya casi iba a terminar el colegio y tocaba educación física y fui a jugar y Carlos me dijo: -no puedes hacer gimnasia- Y yo dije: -¿por qué?
A última hora la seño tenía un juego y no pude jugar. Esas dos horas me sentí fatal.

miércoles, 14 de marzo de 2012

domingo, 11 de marzo de 2012

TALLER DE ESCRITURA CREATIVA. "HOY NO PUEDO VER"

por Elizabeth.           “Un día sin poder ver”

Un día me levanté de la cama y no podía ver. Conociendo mi casa pude llegar al baño, tocando los muebles he podido llegar a mi habitación. Como conozco mi ropa, me he podido vestir. He intentado llegar a la cocina, me he intentado preparar el desayuno pero cuando fui a coger la taza se me rompió un vaso e intentando recogerlo del fregadero me corté. Me puse una tirita, abrí la nevera y cogí el bote de zumo equivocado. Menos mal que lo olí y fui a coger el bote de leche para hacerme un colacao. Tocando el borde de la taza eché la leche, lo puse en el microondas, lo calenté como pude y el colacao lo eché mitad por dentro y mitad por fuera. Me lo tomé, me fui al baño tocando los muebles para poder llegar, cogí el cepillo de dientes y como no veía, eché la pasta de dientes y se me caía en el lavamanos. Me pude lavar los dientes, cogí mi chaqueta y mi bolso, fui a poner la llave para cerrar la puerta y no veía como poner la llave en la cerradura. Cogí el ascensor y cuando entré no sabía qué botón tocar pero subió una vecina conmigo y me ayudó a bajar del ascensor y me ayudó a bajar la rampa. Salí a la calle y había bordillos, coches mal aparcados, container de basura, farolas, papeleras… No sabía cuando se ponía el semáforo en verde. Como no podía continuar, me volví a casa.

Por Carla.                  “Un día sin ver”

He probado a estar un día sin ver, me he vendado los ojos y no veía nada, casi no podía caminar. Me estampaba con todo, tenía que ir todo el rato con las manos estiradas. A la hora de elegir la ropa cogía un pantalón rojo, una camisa verde y unas playeras amarillas. Tampoco podía verle la cara a mi madre ni a nadie; subir y bajar las escaleras era un mundo. Me tropezaba una y otra vez, llegar hasta el patio era un infierno negro. A la hora de comer, el pollo me lo comía con la cuchara y la sopa con el tenedor. Si eres ciego es imposible correr porque te tropiezas con todo. Un día sin ver ha sido ¡horrible!.



Por Mabel.                 “Un día sin poder ver”

Me he puesto una venda. Al entrar en mi habitación lo he hecho con mucho cuidado para no tropezar con nada y apoyándome en las paredes y en los muebles para poder llegar hasta mi armario. Empecé a tocar los cajones y abrí uno de ellos y saqué una prenda de vestir y tocándola noté que tenía unas letras y un dibujo pero no sabía lo que decía, ni el dibujo que tenía. He subido y he bajado las escaleras de mi casa apoyándome en el barandal porque pensé que me iba a caer ya que no me sabía los escalones que tenía.

Por Junior.                 “Ciego por un día”

Hoy jueves me he levantado para ir al colegio, como siempre. Pero algo no estaba bien. Cuando abrí mis ojos no podía ver nada. Llamé a mi madre y ella me ayudó a bajarme de la cama. Me costó mucho vestirme ya que no podía ver. Cuando llegué al cole usé el braille para poder leer.
Mis compañeros confundían una zanahoria con la nariz de Pinocho. Una boca con la media luna, menos yo. Me di cuenta de que el tacto era mi mejor sentido.

Por Aurel.                  “¡No veo nada!”

Hoy en el cole se me han perdido mis gafas, sin ellas, no veo nada, solo sombras y algunas cosas muy grandes. Cuando me fui a decírselo a Susi, mi profesora, la encontré de pie en el patio. Le conté lo que me había pasado y nome dijo nada, ni se movió, no dijo ni mu.
Yéssica, la directora, me preguntó si estaba loco. Marta llegó diciendo: -¡Jorge, encontré tus gafas!- Me puse las gafas y entendí todo, había estado hablando con un árbol, no con Susi y todos nos reímos mucho porque parecía un loco hablándole a un árbol. 


martes, 6 de marzo de 2012

TALLER DE ESCRITURA CREATIVA. "COMO SOY"

Por Rubén.                 "Descripción"

Me llamo Rubén y tengo 9 años. Tengo una altura normal para mi edad comparado con otros niños de mi clase. Cuando no tengo tarea del colegio me gusta bailar, practicar boxeo, jugar al fútbol, jugar a la PSP. Físicamente tengo el pelo castaño y lo suelo tener de punta, ojos marrones y un peso normal para mi edad.

Por Yudeisi.               “Como soy”

Hola, me llamo Yudeisi. Estudio en el colegio García Escámez de Las Palmas de Gran Canaria. Tengo 9 años. Soy de piel morena, tengo el pelo castaño y largo, los ojos grandes y marrones, la nariz y la boca las tengo pequeñas.
Soy una niña responsable, cariñosa, divertida, extrovertida y también soy muy amiga de mis amigos.



Por Aurel.

Mi nombre es Aurel y tengo once años. Soy guapo, alto y un poco flaco. Mi pelo y mis ojos son marrones. Soy simpático pero a veces me enfado con los niños en el cole. Me gusta actuar, ir al cine y mis preferidos son los musicales. Me encanta viajar, sobre todo, ir con mi abuelo a Dinamarca.
En el cole estoy muy contento, me va muy bien, tengo amigos y mi profesora es buena.
En casa juego con mis juguetes y veo en la tele mis programas favoritos. Muchas veces cocino con mamá y preparamos mis recetas que me trajeron los reyes en el 2007.



Por Junior.                 “Así soy yo”

Nací el 22 de mayo de 2002 y tengo nueve años. Tengo el pelo negro y también ojos negros. Soy alto y llevo gafas. También soy alérgico a los ácaros. Soy alegre, simpático y divertido. Mi color favorito es el verde y mi hobby es la música.
Cuando tengo tiempo estudio o juego.
Me gusta inglés y también viajar. Todas las tardes voy a piscina pero antes hago los deberes. Me gusta la naturaleza y mi instrumento favorito es el piano. Y así es Junior Travieso Manzano.

TALLER DE ESCRITURA CREATIVA. "EL CUENTO"


Por Junior.                 “El lobo Pedro”

Había un lobo llamado Pedro que era bueno y vivía en un bosque. No tenía amigos porque los demás animales no se le acercaban porque le tenían miedo.
Una mañana nublada y lluviosa, en el bosque, unos niños llamados Sara y Marcos, que no sabían que el lobo Pedro vivía en la cueva en la que habían entrado. Los dos se llevaron un gran susto y gritaron -¡Aaaaaahhhhhh!-
Pero el lobo que les oyó les dijo: - no tengan miedo, soy un buen lobo -.
Sara y Marcos le contaron que se habían perdido en el bosque y el lobo les mostró el camino de vuelta a casa. A partir de ahí todos los animales del bosque fueron sus amigos.

Por Nayara.                  “Las princesas bellísimas”

Érase una vez, unas bellas princesas llamadas; Emma, Sofía y María que iban por el bosque. Se encontraron con tres bellos príncipes, se conocieron y merendaron juntos. Al día siguiente, se volvieron a encontrar y los príncipes le pidieron matrimonio a las bellísimas princesas. Las princesas aceptaron encantadas. Las princesas fueron al palacio a contárselo a sus majestades; el rey y la reina. Muy contentos felicitaron a sus hijos. Sus majestades empezaron a preparar la ceremonia, se casaron y vivieron para siempre.

Por Joel.                     “El reino de la noche”

El reino de la noche era especial, era invisible, pero por la noche, en el mar, salía todo el mundo. Creía que era Atlántida, pero era para engañar. El reino lo gobernaba una princesa que se llamaba Perla. Perla era conocida como la mujer de los siete mares. El reino estaba en calma hasta que inventaron el barco. Ensuciaba el mar. Perla tuvo una idea; puso una especie de capa de ozono y vivieron en paz.

Por Aurel.                  “La reina del carnaval”.

Hoy estamos en el parque Santa Catalina porque se elige a la Reina del Carnaval del Cómic. Soy Aurel, el presentador de la gala y junto a Male, les diremos el nombre de la ganadora.
El jurado nos entregó el sobre y yo digo: - la ganadora es Laura Medina – Pero Laura no sale. Male también dice: -Laura, te esperamos-
Por fin Laura sale, llorando de alegría y le pongo la corona. Ella no puede hablar y solo dice: -gracias, feliz carnaval-.