sábado, 11 de febrero de 2012

TAREAS DE ESCRITURA CREATIVA: "IMAGINA QUE UN DÍA TE CONVIERTES EN UN PÁJARO O EN UN LAGARTO"

Por Nayara.               “Me convierto en un pájaro”

Un día me levanté de la cama y era un pájaro. Mi madre, cuando fue a despertarme, no me vio. No me vio porque era muy chiquitito y bonito. Dije: - ¡pio, pio!- y lo escuchó. Se asustó y dijo: - ¡hay un pájaro en la cama de Nayara!-
Mi hermana también vino a mi cuarto y al sentarse en la cama me aplastó.
Estoy muy disgustada porque no fui al colegio a estudiar y a aprender algo nuevo y no he podido ver a mi familia y a mis amigos.

Por Joel.                    

Me he despertado y soy un lagarto, pero no un lagarto cualquiera, soy un lagarto canario. He salido de mi cueva a ver si hacía sol pero estaba lloviendo. He ido a otra cueva a explorar. He visto algo para picar, era un tomate. Después vi un escarabajo pero no era de mi gusto. Después he ido más profundo y vi una charca; bebí agua fresca para hidratarme. Luego salí a ver si hacía sol y ¡sí, tuve suerte!. Hacía un sol muy fuerte y me puse en una roca caliente. Me desperté y me di cuenta de que era un niño.




Por Brian.                  “Un día siendo lagarto”

Un día me levanté y era un lagarto. Después me fui a cazar unos ratones para mis hijos, hijas y mi novia. Luego fui a casa de mi madre para darle un regalo. Luego me fui a merendar y después de cenar me duché. Fui a la cama de mi madre y me acarició con cuidado a la vez que me dio un masaje. Cuando me desperté era navidad. Salí pero me puse debajo de una casa y un niño tiró bolas a toda mi familia. Luego pasó el día y me fui a la cama desesperado para abrir los regalos. Luego me quedé dormido. Me levanté a tomarme un vaso de agua y vi los regalos. Los abrí y volví a dormir. Y así es un día siendo un lagarto, es muy guay.

Por Victoria.              “Como un pájaro”

Una mañana me desperté siendo un pájaro; tenía alas, pico y garras. Cuando intenté hablar, grazné. Más tarde intenté volar para encontrar algo de comida pero me caí. Me hice daño y tuve que ir dando pequeños saltitos hasta que, a lo lejos, vi una señora mayor dando miguitas de pan a otros pájaros. Así que me acerqué para intentar comer algo.
Ir por la ciudad sin poder volar era un rollo. La gente iba pisándome, los perros me ladraban y los niños pequeños venían hacia mí corriendo para asustarme.
Al final, cuando anocheció, fui a dormir a la copa de un árbol y por la mañana volví a ser una niña. La gente me miraba y preguntaba -¿cómo ha subido ahí?-

Por Carla.                  “Soy un pájaro”

Me gusta ser un pájaro y vivir en libertad, ir volando de árbol en árbol y cantar. También me gusta estar con los otros pájaros piando sin parar y me lo paso fenomenal. Pero lo que más me gusta es volar de un lado para otro y conocer todas las calles. Todas las tardes me voy a los árboles del parque a cantar, pero un día tuve un problema. Estaba piando en una rama del árbol y de repente se partió y me lastimé un ala. Me hice mucho daño y lo peor de todo es que no podía volar. Vinieron unos niños y niñas que juegan allí y me recogieron. Uno de ellos me llevó a su casa y me curó. Me puso una venda de su juego de enfermería y me dejó en su casa hasta que pude volar. Gracias a él estoy en el parque otra vez.

Por Aurel.                  “Pájaro por un día”

Soy un águila y tengo dos crías. Soy pescadora y como peces. Vuelo alto y miro el bosque. Cuido el árbol donde he dejado a mis dos crías mientras busco comida para los tres. Les estoy enseñando a volar y pronto también podrán pescar, buscar su propia comida.
Hoy encontré una manta grande en el suelo y la llevé al nido para abrigar a mis crías. Ahora podremos dormir abrigados toda la noche y cantar de alegría las canciones de mamá.
Los bebés han crecido y por fin ya saben volar. Hoy han cogido dos peces y los comieron. A mí no me dieron nada.


Por Junior.                 “El pájaro canario, Pablo”

Me llamo Pablo y soy un pájaro canario. Yo vivía en una gran jaula de color verde dentro del colegio García Escámez. Un día llegaron dos chicos que nunca había visto en el cole. Abrieron mi jaula y me cogieron. Cuando me di cuenta, estaba en un barco, dentro de una jaula muy estrecha. Con mucho esfuerzo conseguí escapar. Pero vi que no estaba en mi jaula, ni siquiera en Gran Canaria. ¡Estaba en La Palma!
Estaba muy nervioso, no sabía a qué dirección irme; ¿norte? ¿sur? ¿este? ¿oeste?
Decidí ir hacia el norte pero no tuve suerte. Empezó a llover y me empapé. Por fin llegué al Hierro donde descansé y comí muchas quesadillas. Me dirigí hacia Tenerife y pasé por la Gomera. Llegando a Tenerife, una ráfaga de viento me llevó de vuelta a mi isla. Yo quería llegar a mi jaula cuanto antes. Allí estaba más seguro y ¡por fin lo conseguí!.
He descubierto que la libertad es bastante bonita pero también peligrosa. En mi jaula mi dueño me cuida y no me falta nada. ¡Estoy tan feliz que sólo tengo ganas de cantar!




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